Saturday, June 25, 2005

¡Adios! el principio de un fin

Vallejianamente se pone la corbata y vive, el espejo es el reflejo de su alma más no de su rostro, el espejo habla de tristeza y dolor vomitado, pero con la corbata al cuello el reflejo que observa se hace menos resaqueado, menos nostálgico hasta podríamos decir ¡que alegre espíritu tiene este muchacho!. Se ha puesto la corbata solo para disimular el nudo en la garganta que le agobia y regresa a su mente una noche de miércoles en que no debío frenar frente a una casa blanca con puertas marrones con dos nubes en la puerta sino más allá, mucho más allá, en el infinito.

Sale a la calle y mira, sube a la combi y solo mira, no sonríe, tampoco se enoja, solo mira y recuerda cosas que deberían haber sucedido, en lugar de estar atiborrado en esta combi, debería quizás estar compartiendo un desayuno y miradas cómplices y sonrisas sonrojadas y un beso de despedida, un ¡adios!, No me digas ¡adios! Dime chau, adios suena a que nunca te volveré a ver, quizás debío decir ¡adios! ese día y se hubiese ahorrado un frenazo frente a su puerta, y un empujón, y un ¡Dios mío! ¿Qué es esto? Y es mejor dejar de traer a la mente la noche en la que la vida se hizo oscura. Dejar que el tiempo pase y las heridas sanen y las sombras desaparezcan de la mente, pensar en el futuro; a pasos agigantados te veo venir soledad.

Pero no hay futuro sin borrar pasado y no hay caballero que hable de una dama, por más que ésta, bueno, que puede pensar uno, todos somos humanos y nos dejamos llevar por el momento señores, dejamos que nuestra mente se nuble por un momento para después arrepentirse por el resto de nuestra vida o a lo mejor sentir un alivio, que bueno, esto ya se precipito así de fácil y no hubo palabras ni en los ojos llanto, solo un frenazo frente a una casa con fachada blanca y puertas marrones y dos nubes que bueno más parecen sombras, ya casi son solo recuerdos.

Más es imposible contar lo que esa noche paso, por aquello del caballero y la dama y a ellas ni con el pétalo de una rosa, menos pues con palabras que delaten lo que entre dos debe morir. Eso sí lo que paso despúes es solo propiedad de este pobre aprendiz.

Y aquí viene el problema para explicar como uno puede tener tanta tristeza empozada en el alma y puede andar gritando miles de tristes poemas de amor por la ventana de un edificio que ni era de uno creo, para que más de un vecino, que tampoco era nuestro, salga a la ventana y comience por comprender todo al principio y hasta soltar un par de lágrimas por su tristeza y luego por pedir al unisono que este loco se calle o llamamos todos al serenazgo, pues no entendemos por que este muchacho anda gritando desde hace dos horas tantos poemas tristes y nosotros en realidad solo queremos dormir señor policía y mire Ud que ya son casi las seis y ni a sus luces de colores este muchacho le hace caso sigue ahí hable que hable, libro en mano y sigue con su “Solo aquel que nostalgias sabe, ...” y eso de “...muerto para el amor y la aventura, queda junto a mí tu sepultura y el cadaver aquí ...” y ya mi hijo intento meterle una piedra en la cabeza y aunque estará en trance, pero que buenos reflejos tiene para esquivar las piedras, ¿qué le parece si le habla por el altoparlante? Para ver si nos deja dormir un ratito más.

Mientras uno sigue vomitando todo el dolor y gritando los 500 poemas más tristes seleccionados para esta especial ocasión, empezando por Vallejo obviamente, que leído en este estado hasta parece enamorado y sarcástico el buen poeta, para luego pasar a Carlos Augusto Salaverry y seguir con Gabriela Mistral quienes tuvieron la desdicha de que alguien se les muriera y terminar con lo más triste de Goethe “Solo aquel que de nostalgia sabe ...” y hasta Shakira canta carambas, ¡¡Ayy!! amor me dueles tanto ... fue una tortura perderte.

Mientras los vecinos de alguien que no es uno siguen empujando al señor policía y al joven sereno a que algo hagan con este muchacho que ya no lo soportamos y suponemos que algo hizo por que habla de un frenazo y grita, de una casa blanca y llora de unas sombras que ya casi son recuerdos y se lamenta.

¿de un frenazo? Dice el policía como quien encuentra la piedra de toque de todo este entuerto, ¿no habrá matado a alguien?, todo el mundo se asusta, los hombres se indignan, las mujeres abrazan a sus niños, - Pues lo mejor será llevárnoslo a la comisaría para que cante todo lo que ha hecho.

Policía y sereno se trepan hasta la ventana de ese departamento que ni nuestro era y frente a esos vecinos que tampoco nuestros eran y encuentra al sospechoso tendido e inmovil. Tú te lo llevas dice el policía al sereno, que yo me llevo todos estos libros. Esposado se lo llevan, esposado sale por ese edificio, esposado frente al edificio, esposado directo a la comisaría, sin que nadie entienda por que tanto grito y tanto recitar y tanta poesía y tanto, tanto.

- Siéntese y digame su nombre dice el policía.
- Desconozco mi Mayor; responde el susodicho con una reserva de sarcasmo.

- Cuénteme que hizo anoche.
- Desconozco mayormente, señor juez.

- No sea gracioso y cuénteme todo. ¿Qué hizo anoche?
- Frene frente a una casa blanca con puertas marrones.
- ¿qué más?
- Y luego dos sombras que ya solo son recuerdos
- ¿Quiénes eras las sombras?
- Eran dos, pero nunca se lo diré por que a una dama ni con el pétalo de una rosa señor alcalde.
-
- Este muchacho esta loco. ¡Oiga muchachito!, sino me dice donde fue el incidente voy a tener que llevarlo al lugar de los hechos, para reconstruir los mismos.
- No, eso nunca señor abogado, eso jamás, yo no vuelvo ahí, yo no vuelvo a frenar frente a esa casa ... le puedo reconstruir los hechos una casa más allá o cuadra más aca, no, no, mejor un kilómetro más allá, no, no, mejor aquí mismo señor intendente, si es necesario, pero no me pida frenar frente a esa casa nuevamente señor de señores.

Y el sospechoso comenzó a reconstruir los hechos con casa blanca, puertas marrones, sombras, frenazo y lagrímas en lo ojos, relato que nadie entendía por que no es posible entender algo que no se puede contar señores, y ya toda la comisaría se reunió frente a la sala de interrogaciones, y ya todos preguntaban por que tanto barullo, hasta que el comisario por fin entendió y hasta que el comisario por fin le atinó a la charada que había armado y comprendió y mando a todos a sus lugar y ¡atención! Y ¡firmes! Y ¡rompan filas! Y tres días de rigor al que lo vea por acá, y liberen a es muchacho que no ha matado a nadie y devuélvanle sus libros y que nadie asiente nada y mándelo a su casa, eso sí muchachito no quiero volver a verlo por acá, ¡vaya ahogue sus penas!!, pero en estricto privado o escriba una novela que a nadie hace daño con eso. Caso cerrado.

De nuevo la combi y el nudo de la corbata, mirar adelante será difícil, dejar atrás el sueño de una vida entera junto a ella, más complicado aún y bueno, tantas veces repetir la misma herida, tantas veces mirar atrás que uno termina con tortícolis y de nuevo todo ese pozo negro en el alma y las ganas de salir corriendo y darle vueltas al revés al mundo como superman II cuando Luisa Lane muere y regresar a aquella noche o mejor simplemente no llegar a esa noche sino pasarla de largo y mejor dejar que la noche pase y el día, bueno, el día no sea tan lluvioso, pero el mundo y el tiempo no se pueden regresar y el pasado no puede ser parte del presente ni arruinar un futuro, aunque esta vez el pasado arruine todo lo que toque.
Lima y su cielo nublado, lleno de angustia y melancolía no son exactamente los mejores aliados para cuando uno quiere dejar los nudos en la garganta atrás, lo mejor será empezar por el principio, aunque ironicamente el principio tenga como palabra inicial una reservada para las despedidas que en la mayoría de las veces siginifica un final. ¡Adios!, solamente ¡Adios!.

2 Comments:

At 3:29 AM, Blogger Kat said...

ay una canción de esas que sirven para terminar de suicidarse uno, que tiene un final muy simpaticón pque me ha servido muchas veces.

y dice: "Hoy sin ti me muero y sin ti renaceré"

Busca tus mejores armas que el ave fénix te anda rondando

 
At 10:40 AM, Blogger saguesa said...

Que dificil es esa parte del adios, sobre todo de esa forma. Lo bueno, como dice Sophe es que al final siempre renacerá la ilusión y todo lo que ella desencadena. El tiempo (y no hablo del clima)y la distancia (bastante distancia) es un gran aliado.
Muy buen relato!

 

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